La Ansiedad es una emoción de aparición injustificada y desmesurada que se manifiesta con un estado de hiperexcitación nerviosa (sensación de opresión torácica, dificultad de concentración, temblor, sudor, aumento del ritmo del corazón).
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ANSIEDAD
¿ENEMIGO DE TU NUTRICIÓN?
L.N. Reina Solis Tamayo

Casi todas las personas experimentan ansiedad en sus vidas, por lo general en forma temporal y ligada a eventos como conflictos familiares o del trabajo, problemas financieros y muchos otros. Cuando el evento se resuelve, los problemas de ansiedad se van con ello. La ansiedad o ataques de ansiedad pueden presentarse con síntomas leves o severos (que inmovilizan al paciente como las fobias a animales, a las alturas o ataques de pánico), o aparecen sin una causa aparente con síntomas como:

       o Inquietud
       o Problemas para concentrarse
       o Insomnio
       o Irritabilidad y aumento o disminución del apetito
       o Fatiga crónica
       o Sudor excesivo
       o Mareos
       o Trastornos del sistema digestivo (náusea, diarrea), solo para nombrar unos pocos.

Diversos estudios han comprobado, cómo la deficiencia de diversos nutrientes en el organismo, provoca que los seres humanos se vuelvan más propensos a padecer periodos de ansiedad. La Vitamina B12, calcio y magnesio provocan un estado de calma y relajación en el cuerpo, combatiendo así la situación ansiosa de las personas. Por lo tanto, una persona que tiene deficiencias de estas vitaminas y minerales en su organismo, podría encontrarse en momentos de ansiedad con facilidad.

Puedes encontrar:

MAGNESIO en frutos secos, como: semillas girasol, ajonjolí, almendras, pistaches, avellanas y nueces; CEREALES: germen de trigo, levadura, mijo, arroz y trigo y  LEGUMINOSAS: soya, alubias, garbanzos y lentejas. Vitamina B12: en las vísceras como el hígado, riñones, y en general las carnes, huevos y lácteos. En el atún, sardinas y almejas. CALCIO: la leche y derivados como  yogur, queso y  mantequilla. HORTALIZAS DE HOJAS VERDES: como el brócoli, la col rizada, la berza común, la mostaza, los nabos y repollo chino.

La ansiedad también se puede presentar en dietas abundantes en alimentos procesados, particularmente carbohidratos y azúcares simples (dulces, pan blanco, arroz blanco, repostería, etc.) ya que éstos elevan la glicemia (azúcar en sangre), al ser digeridos rápidamente, provocando una sensación de vacío estomacal y necesidad imperiosa de mayores cantidades de azúcar para mantener los niveles de glucosa en sangre. Es decir, al momento de consumir este tipo de alimentos, lo que hacemos, es entrar en un círculo vicioso del consumo de azúcar y carbohidratos en exceso. Por ello, es recomendable, consumirlos, pero de manera adecuada y moderada.

En los momentos de ansiedad es necesario que la persona tenga un autoconocimiento avanzado acerca de sus emociones y el proceso que la llevará a controlarse y lograr pasar por el mismo, sin algún tipo de solución extrema. Además que lleve una alimentación adecuada y consuma suplementos de vitaminas y minerales, fortaleciendo el sistema inmunológico y previniendo cualquier tipo de desequilibrio.

Es importante destacar la necesidad de aprender a conocer nuestro propio cuerpo y brindarle exactamente lo que necesita, sin llegar a los excesos y tomar ventaja de los mismos. Y sólo así, es como se alcanza un equilibrio que comienza en mente y emociones y siempre se verá reflejado en nuestra salud, nuestro peso y nuestra capacidad para enfrentarnos a la vida cotidiana con la actitud que se necesita para ser felices.

Hoy en día existen diversas terapias como el ejercicio, yoga, aromaterapia, medicina alternativa, respiraciones, entre otras más, que brindan una ayuda extra acerca del saber cómo manejar la ansiedad.

L.N. Reyna Solis Tamayo